Un día como hoy, vengo a escribir en un plan completamente diferente al que traigo en posts anteriores. Hoy veo todo desde el otro lado del vidrio, donde el amor y las ilusiones que tuve alguna vez duelen más que el infierno mismo.
Desde ese lado donde te das cuenta que ya nada es como antes, donde lo que era motivo de alegría ahora ya ni siquiera importa. En ese momento donde uno de los dos intenta revivir esos tiempos, pero las decepciones ya fueron demasiadas y te preguntás, ¿cuánto le va a durar esta emoción?
No vengo a decirles que no se enamoren, que no se arriesguen, todo lo contrario. Amen, den todo, ilusiónense hasta morir, porque ese sentimiento es lo mejor que le puede pasar a cualquiera. Hay algo en ello que vuelve cualquier momento casi mágico. Pero estén consientes que nada dura "para siempre", y que el "amor eterno" muy pocas veces lo es. El día que entendamos eso, nos ahorraremos muchas decepciones y lágrimas.
Disfruten el hoy y no se pregunten que pasará mañana, pues muchas veces, no nos gustará la respuesta.
- Di.
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