Darle tus besos, tus sonrisas y alegrías a alguien, y que tiempo después, desaparezcan sin previo aviso.
No se si echarle la culpa a mis relajos, o solo pensar que debí haberlo sabido desde siempre.
Lo que el viento idiota, (llamémosle "viento" por decir algo), se llevó.
- Di.
(Nov.17.2012)
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