Hoy me prohibieron soñar. Soñar con besos a la media luz, helados con ojos enamorados, y todas esas cosas que inluyen los amores felices.
Hoy, me botaste el mundo. Hablamos de volver a empezar, de ser niños de nuevo. Me reclamaste no hacerlo, me esforzé tanto en lograrlo para que un día como hoy, soleado, con clima perfecto para ir a la playa que tanto amo, hoy me digás que no querés eso.
Hoy, me estás diciendo que no hay más tardes de aviones, ni helados en tu compañía. No más de incomodar a la gente con nuestros besos ni bailes ridículos con los que nos conocimos.
Me buscaste, me enamoraste, me convenciste que esto era lo mejor, para ahora decirme que no tenés certezas. Me pediste certezas, ¿para que? ¿Para que cuando te las estoy dando me digás que no sabés que hacer con ellas? Me pediste certezas, ya las tenés, ¿Que vas a hacer?
Sigo queriendo mi amor ridíclo, ¿lo tenés?
Hoy, estoy triste. Estoy lista para soñar, y vos no estás. Ni conmigo, ni en mi teléfono, ni con mi amor estúpido.
¡Calláme, dame un maldito beso! ¡Decíme que todo va a estar bien, que me amás y que este amor es para siempre! Decíme que darías todo por mi, ¿qué darías vos por mi?
Aquí estoy yo, dándote mi vida de nuevo, diciendo que estaría con vos hoy si lo quisieras y que hago todo por vos, como en los viejos tiempos. Pero vos no podés con 5 minutos. En una semana no llegás a extrañarme tanto como para sacar 5 minutos.
En 5 minutos se dan votos de amor. En 5 minutos me hago un examen de sangre.
5 minutos toma convencerme que vaya a la cama con vos. 5 minutos y arranca el bus.
5 minutos y ya estoy en casa.
5 minutos, y la vida se vuelve eterna. 5 minutos, y volvamos eterno este amor.
5 minutos. Más. Menos.
5 en total.
- Di.
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