Justo esta semana,
en una de estas mañanas,
te soñé.
Y no solo te soñé,
te imaginé en mi cama,
a mi lado.
Instintivamente, sonreí,
te busqué con mis manos.
Busqué, intenté acercarme a vos,
busqué tu abrazo,
pero lo único que encontré
fue un maldito vacío
que en nada se parece a vos.
Te soñé, te busqué,
pero a las seis y diez
me comprendí sin vos.
Hora de levantarse,
y empezar las rutinas del día.
-Di.
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