jueves, 11 de abril de 2019

tiempo

Mientras peino mi cabello por las mañanas veo un par de canas nuevas, canas que no estaban ahí hace algunas semanas. Y les juro por lo que más quiero que lo último que me trauma al verlas es mi color de pelo, que aunque le he tomado amor a mi poca, pero engañosa, cabellera color negra como mi conciencia, no es el color lo que pasa por mi mente.

Me duele más pensar que durante todo este camino pude haber hecho las cosas mejor. Pude haber sonreído más, complicarme menos, y ahora que las canas se empiezan a apoderar de mi es un indicio de lo corta que es la vida. Empiezo a razonar que de verdad se nos acaba el tiempo para ser felices y cumplir sueños.

Empieza a pesar un poco más todo lo que he hecho mal, y aunque me cuesta mucho arrepentirme de lo que hago, sí lo hago de un par de cosas.

Este no es un texto reflexivo, no voy a venir a decir “sonrían más, todo va a estar bien” y demás clichés. Sí, la vida es corta pero se que es complicada, y siempre habrán cosas que se pongan en nuestro camino, y situaciones que no nos hacen felices que habrá que enfrentar.
Tengo ese sabor de boca de que esto puede y debería de ir mejor.

- Di

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