"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" - Albert Einstein
La vieja confiable: "necesito cerrar este ciclo" (¡Tíííííípica frase después que te dejaron llorando con una palangana de helado de chocolate y la más reciente chick flick de Netflix)
Así que hoy vengo a hablarles lo obvio: la vida está llena de ciclos. Cerramos uno, empezamos otro y así nos la llevamos hasta el siempre temido último día.
En cada uno de esos ciclos adquirimos hábitos, costumbres, personas, rutinas. Y pasamos de un ciclo a otro como pasa todo: nos aburrimos del statu quo y nos reinventamos de a poco. O dicho de manera mucho menos elegante, estamos hasta la mierda de estar en lo mismo y ya no aguantamos.
Los cambios no son fáciles para nadie, aunque logremos entender que son necesarios hay un cierto recelo en dejar lo que ya conocemos. Entonces, empezamos a caminar en círculos, repitiendo la misma rutina pretendiendo sentirnos diferentes.
Así llegamos a un período de incomodidad, de creer que nada hace sentido y que nada vale la pena. Esa jodida incomodidad crece y se convierte en un punto de quiebre donde entendemos que no podemos seguir en lo mismo.
Finalmente, ya listos y golpeados por la vida, abrimos la puerta y dejamos entrar esos cambios. Empezamos la transición a un nuevo ciclo que disfrutamos hasta que dejamos de hacerlo.
- Di.
"Si quieres cambio verdadero, pues camina distinto" - Calle 13
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