Ponés tu mano en mi pierna, que por cierto, entre tanto juego tengo desde hace ratos sobre la tuya. Quito la mirada por un momento y tomo un trago de vino para disimular. Me sonrojo y sonrío.
¿Sentís esa tensión? Esperaba esto ocurriera, y ya no puedo tenerte tan cerca sin hacer nada, así que me acerco nerviosa, no se si vas a corresponder o por el contrario, lo voy a joder todo como siempre. Pero me devolvés con el beso más maravilloso de la vida, o al menos de este momento. Vos también lo esperabas, ¿verdad? Tus labios, tan seguros de lo que hacen. Me siento como quinceañera de nuevo.
Terminamos, sonreímos y nos seguimos viendo por un breve instante hasta que acercás de nuevo mi cara con tu mano y nos fundimos en otro beso, pero uno más intenso, ya sin dudas. ¿Y yo qué siento? A mi me parece tal 4 de Julio gringo, pirotecnia a mi alrededor, en mi alma y en mi estómago no hay mariposas, sino más pirotecnia.
Mi voluntad se esfumó y ya no puedo responder por lo que pase después.
¿A poco no se te antoja?
- Di.
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