sábado, 3 de agosto de 2013

Día 6: libertad.

Tan libre, que ni siquiera escribí esto el día que correspondía. 

Si, hoy amanecí soñando con vos, sufrí por la mañana, ¡hasta sentí un temblor por la madrugada, y mucho miedo!

Hoy hablamos de mis cosas nuevas, pero si querías contarme de vos, de tus goles y tus dolores, llamáme. Al fin y al cabo no fui yo quien decidió esto 

En fin. Amor, amigos, algo de alcohol e irrealidad; mi receta. 

Mañana (u hoy) es otro día. 

- Di. 

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