Y es que aunque no estés, todos tus estúpidos demonios me atacan.
Tus sueños, mis sueños, recuerdos, enojos, alegrías, tristezas y nostalgias de volver, todos conspiraron hoy contra mi para despertarme a las 10 en domingo.
Es fácil caerse así, pero no. Ya todos estos ocho días me han costado demasiado para retroceder.
Aún no se que hacer, pero hoy es otro día.
Mañana es otro día.
- Di.
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